Marta Losada
09.24




De palique en el taller decía que para mí el punto no era pensar sobre cosas grandes sino algo así como estar mucho en lo poco. Que lo pequeño toca lo grande pero es más abarcable. Y para mí Tajuela fue eso, un ejemplo de lo concreto moviendo un montón de cosas. La atención puesta en la anécdota, esa palabra que una repite mucho y se nos acaba pegando a todas.Creo que Aitana, siempre desde una posición política crítica y coherente, supo preparar un espacio propenso a que pasasen cosas precisamente porque no estaba impuesto un fin último. El fin estaba siendo todo el rato. Chacharreando en el taller o en la fragua pero también de charleta en la cocina friendo el falafel. Empezó desde el momento en que estábamos todas allí, con ganas. Lo que pasó en Tajuela solo podría haber pasado en Fornillos de Fermoselle y eso me parece importante. Un regalo habernos podido acercar a sus formas de hacer, siempre agradecida con todas las personas que fueron parte y con muchas ganas de volver…qué guay…muakk
